A veces los humanos somos paradójicos, inconstantes e inseguros lo que nos lleva a un viaje hacia la culpa. Sentimos culpa por todo sin perdonarnos nada. También depende de qué clase de culpa hablemos pero en este caso hablaremos de las cotidianas y simples.
Desde un pequeño detalle como es comprarse algo para uno y no para los niños, como es la costumbre, y luego sentirnos con culpa.
¿O quien no ha dejado a los niños en compañía de su abuela, un conocido o simplemente la niñera para ir a cenar con su pareja? Y luego la culpa a mitad de la cena, rompiendo con todos los esquemas.
La culpa aparece cuando menos la necesitamos, o por lo menos cuando no deberíamos sentirla. Y simplemente no se trata de culpa si no de conciencia, que es diferente. Tomar conciencia de que necesitas tener tu espacio para dejar por un par de horas tus hijos no molestará a nadie, tener que comparte zapatos después de dos años de ver los mismos agujeros en ellos antes que comprarle un regalo a tu hijo o comprarte algún regalo de cumpleaños para ti, no modificará el futuro pero si tu presente ya que lo compraras sin culpa, disfrutando y sabiendo que te mereces un poco de interés de tu parte hacia ti mismo, perdiendo así la culpa.
Sin pensar que eres egoísta, no de ninguna manera sólo debes repetirte, hacia tu interior, yo me lo merezco. Esta frase mágica te hará ver la vida desde otro punto de vista, donde no es cuestión de pensar en que esta vez todo será para ti, si no por el contrario, disfrutar sin sentimientos de culpa de lo poco que se tiene o de las situaciones que se presenten en la vida sin necesidad de sentir culpa, si no placer por que hoy has hecho algo para ti y por ti.
En tal caso si sabes que has hecho algo malo lo mejor es pedir disculpas y seguir adelante sin cargar con ninguna culpa y así comenzar a pensar en positivo sin cargar con cuentas ajenas y de esta manera te liberas de tu cargo de conciencia. Además, sentirse culpable de algo, según varios estudiosos en el tema y psicólogos, consume tus energías emocionales, lo que puede llevarte a sentir desde un pequeño malestar hasta una carga pesada dentro de ti, depresión, etc.
Te sientes inmovilizado en el presente por algo que ya pasó, y no existe culpabilidad por grande que sea, que pueda cambiar la historia. Lo importante es sentirse libre de toda culpa ya sea interiormente por un hecho en el pasado o culpable de algún acontecimiento en la vida actual, cortar con las culpas y mirar hacia el futuro con una mente abierta y limpia, sacando antiguos pensamientos llenos de culpa de tu cerebro que no conducen a nada mas que a retrasar tus pensamientos positivos y libres de todo pesar.
Por eso no tomes un viaje hacia la culpa, sólo aprende de tus errores, discúlpate y piensa positivamente en el futuro para disfrutar plenamente de tu vida.