Probablemente todo el mundo conoce al menos una persona que se ha quedado atorada en el círculo de la auto-superación. Alguien que está constantemente a dieta, trata de dejar atrás, una vez más, un mal hábito, o siempre llega tarde - y se siente muy mal por todo pero la próxima vez, por alguna razón inexplicable, vuelve a suceder.
Nuestro deseo de mejorar es la cosa más natural en el mundo, pero a veces no podemos conseguir resultados duraderos, como si estuviéramos hechizados, convirtiéndonos en personas como el personaje de la mitología griega Sísifo, quien fue condenado eternamente a empujar una enorme roca de la montaña, sólo para verla rodar hacia abajo una y otra vez. ¿Cuál podría ser la explicación? ¿Por qué no tenemos éxito en ese cambio? Los trabajos en la psico-cibernética puede arrojar algo de luz sobre ésto.
La idea principal detrás de la psico-cibernética es que nuestra mente subconsciente actúa como un mecanismo de auto-orientación, haciendo que nuestra imagen exterior sea reflejo de la imagen interna que hemos evocado en las profundidades de nuestro conocimiento. El hombre detrás del método - Maxwell Maltz - desarrolló su teoría a fines de 1950, analizando el éxito y los casos de fracaso en su práctica de cirugía plástica. Se dio cuenta de que muchas veces sus clientes no estaban satisfechos con el resultado, a pesar de una cirugía correctiva. Ellos simplemente no se veían a sí mismos diferentes, o más bien más atractivos, a veces insistiendo en que todavía tenían el mismo problema con el que habían venido. Maltz encontró que la explicación residía en la habitual imagen deformada de ellos mismos.
Según Maltz, la imagen que tenemos de nosotros mismos es reconocida por nuestra mente como un objetivo. Este objetivo es utilizado por nuestra mente subconsciente, que entonces optimiza nuestras probabilidades de lograrlo, por lo que, técnicamente, esta "objetivo" afecta nuestro comportamiento en formas que ni siquiera reconocemos. Literalmente nos encontramos limitados por las creencias que tenemos sobre nosotros mismos. Por ejemplo, si nos vemos a nosotros mismos como inadecuados en alguna manera, nuestro propio poder mental nos llevará a una variedad de circunstancias y eventos que evidenciarán esto. Nos encontraremos en "el lugar equivocado en el momento equivocado" más a menudo que si no tuviéramos esa imagen. Actuaremos de tal manera que nos hará pensar "no sé lo que se ha metido en mí". En otras palabras, nuestro cerebro nos servirá en su propia forma imparcial, entregándonos lo que considera que estamos buscamos.
Sin embargo, no te preocupes demasiado. Cada mecanismo tiene su otro lado y cada problema tiene en él la semilla para la solución. A medida que cambia nuestra imagen interior, nuestro subconciente trabajará igualmente efectivamente para lograr el "objetivo". Por supuesto, no va a suceder de la noche a la mañana. Por lo general, dicen los psicólogos, que para establecer un nuevo hábito necesitamos alrededor de 3 semanas. Ahí es donde podemos utilizar nuestra imaginación y afirmaciones positivas. No trates de hacer un gran salto y giro de 180 ° en una moneda de diez pesos - haz el trabajo poco a poco. Mejora la confianza en tí mismo, un paso a la vez. Sea amable y paciente contigo mismo. Comprende el proceso que te lleva al lugar de expectativas positivas que es crucial para un cambio futuro. Imagíneate lo bien que te siente al tener estas creencias nuevas y mejoradas de ti mismo. Haz una intención de ver lo mejor en ti mismo y verás que tu vida te lo mostrará.
Continuará ....