Aquello a lo que temes no tiene poder sobre ti, sólo tú le puedes otorgar o negar poder al miedo mismo.
Todos tenemos un gran potencial que nos permite realizar cualquier cosa que desee nuestro corazón. Todos y cada uno de nosotros somos capaces de hacer cosas increíbles. Eso que soñamos, lo tenemos en la palma de nuestra mano para volverlo realidad. Sin embargo, en ocasiones el miedo desvanece esta visión y nos presenta una realidad distorsionada que incluso nos llega a paralizar impidiéndonos aprovechar las oportunidades de alcanzar nuestra grandeza.
El miedo no existe, lo crea nuestra mente en su afán de protegernos de situaciones dolorosas. El miedo es un mecanismo de defensa que forma parte de nuestro ser, por lo que negarlo no resuelve la situación. Necesitamos aprender a confiar. Confiar en el gran poder que tenemos en nuestro interior. Cuantas veces, consciente o inconscientemente, no confiamos en que todo lo que necesitamos nos va a ser provisto, que estamos protegidos, en que a un nivel muy elevado velan por nosotros y nos cuidan. Así, nos obsesionamos por controlar las cosas en nuestra vida y, claro, se origina el miedo cuando nos damos cuenta que no podemos controlarlo todo.
Es importante recordar que somos uno con el Universo, que estamos conectados a esa Fuerza Suprema, llamémosla como la llamemos y así confiar que todo lo que necesitamos para realizar nuestra misión nos va a ser provisto. Sólo necesitamos abrir nuestro corazón a recibir este regalo que está ante nosotros en todo momento y, sobretodo, abrir nuestro corazón al amor.
El amor nos hace ver la realidad como es y remueve el velo del miedo. Amarnos a nosotros mismos nos permite aceptarnos como somos, nos hace ver nuestra grandeza y nos permite amar, incluso a esa parte de nosotros que nos trata de proteger mediante el miedo.
El amor nos permite vivir en el presente y cuando vivimos en el presente el miedo no se puede salir de proporción pues la mente necesita proyectarse hacia el futuro para generar miedo.
Cuando nos abrimos al amor nos damos cuenta que somos el centro de nuestra vida y que las todas nuestras experiencias, relaciones y condiciones obedecen a un patrón de pensamiento de nuestra mente.
Donde hay amor no cabe el miedo y en la vida siempre podemos elegir entre el amor y el miedo. Sólo necesitamos recordar que aunque sea de noche el sol sigue dando su calor a la Tierra y que después de la noche viene el día. Así, aunque nos sintamos en un momento de oscuridad y pensamientos negativos la luz de nuestro Creador sigue iluminando nuestra vida, sólo es cuestión de elegir darle la cara la luz. En alguna ocasión escuché a Louise Hay decir que si alguna vez se presenta el miedo lo dejes pasar como si fuera una nube en el cielo.
Recuerda que el valor no es la ausencia del miedo sino el tomar acción a pesar del miedo.